
Un grupo de científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, prueban a nivel experimental un método combinado de hongos y nanopartículas para limpiar las aguas negras.
El trabajo encabezado por la investigadora Refugio Rodríguez Vázquez, desarrolló métodos de recuperación de aguas negras e industriales, a partir de procesos combinados biotecnológicos y de nanotecnología, donde se usan hongos y nanocristales.
Rodríguez Vázquez explica que en nuestro país no se ha trabajado con la aplicación de estas tecnologías combinadas, y a diferencia de los trabajos realizados a nivel internacional, donde se emplean nanomateriales, los investigadores mexicanos utilizan los catalizadores sujetos a un soporte dentro del fotorreactor, que tiene la ventaja de que el catalizador no se libera en el agua, por lo que no se estaría contaminado al ecosistema.
“Al aplicar este método de limpieza de aguas negras, donde se combinan dos procesos: uno biotecnológico con hongos y otro nanotecnológico, la biomasa fúngica resultante se podría reutilizar en productos alternos de alto valor agregado, además de recuperar y depurar el agua con mejor calidad, con este sistema sería posible regresar agua limpia a partir de las descargas de aguas negras de la Ciudad de México”, señaló.
La biotecnología ambiental consiste en el uso de seres vivos para beneficio humano, en especial para depurar aguas negras utilizando bacterias y otros microorganismos, por su parte la nanotecnología emplea átomo y moléculas.
La mayor dificultad que enfrentan los científicos para limpiar las aguas residuales es eliminar, además de la materia orgánica, la remoción del nitrógeno y el fósforo, que se encuentran en altas cantidades en el agua, así como los microorganismos patógenos, como la Salmonella, E. coli, Coliformes totales o Coliformes fecales, entre otros, que causan enfermedades gastrointestinales.
Los expertos lograron mejorar la calidad del agua al acoplar el proceso biológico a procesos secundarios (sedimentación, coagulación, filtración y electrocoagulación) para remover el alto contenido de metales de las aguas residuales de la industria de reciclaje de papel. Se acopló el tratamiento terciario con nanotecnología, con lo que se removió en tiempos relativamente cortos, (20 a 90 minutos), diversos contaminantes orgánicos tóxicos y se eliminaron también los microorganismos del agua.
23 de marzo 2012, eluniversal.com









