
Especialistas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), estudian sustituir los actuales microcircuitos de silicio y cobre de los sistemas computacionales por organismos vivos, como las bacterias.
Eduardo Santillán, investigador del Departamento de Matemáticas del organismo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), auguró que en el futuro existirán biocomputadoras cuya información no se transmitirá por impulsos eléctricos, sino mediante mensajes químicos.
Para alcanzar esa tecnología el experto indicó que desarrollan osciladores biológicos, o sea sistemas que mandan señales en determinados lapsos.
“La idea general de nuestro proyecto es obtener y cultivar bacterias que al recibir una señal química, liberen una sustancia, una proteína por ejemplo, en ciclos determinados”, explicó Santillán Zerón.
El matemático detalló que uno de los principales retos para lograrlo consiste en introducir mediante una modificación genética, un sistema de “apagado y encendido” en el microorganismo, pues no lo poseen de manera natural ya que “nunca duermen, ni descansan, ni se detienen”.
La tarea es sumamente compleja, pues primero se debe desarrollar un modelo matemático adecuado que muestre las oscilaciones deseadas, ni demasiado rápidas ni demasiado lentas, detalló el también investigador nacional nivel II en un comunicado del Cinvestav.
Eduardo Santillán Zeron agregó que un segundo reto para lograr ese objetivo es que lo simulado sea compatible con la propia naturaleza de la bacteria.
3 de marzo, eluniversal.com









