1) las mujeres se parecen a las corcheas, que siempre llevan prisa.
2) ay de aquella mujer que no persiga la sensualidad; será injustamente lapidada, como lo fue la música de Schoenberg.
3) La mitad del valor de la música estriba en le silencio. Lo mismo acontece con las mujeres.
4) Cuánto misterio hay en una mujer, nadie sabría decirlo. Como tampoco cuanto misterio hay en la Primera Sinfonía de Brahms.
5) Por su frescura, desparpajo e imprevisibilidad, Poulec está peligrosamente cerca de las mujeres. Wagner lo quiso, estar así de junto, pero nunca lo consiguió; más bien los hombres se sentían seducidos.
6) Chopin es a las mujeres, lo que el cielo a las nubes.
7) Mendelssohn es la lencería de las mujeres.
8) Caundo una mujer se sienta al piano y esté a pu8nto de tocar las primeras notas, acaso el mundo se detenga. Nadie sabe qué admirar más, si la disposición de aquella pianista o su trasero que se desparrama en el banquillo.
9) Esa frase que la mujer nunca dice, esa mirada que se pierde en el horizonte y que le pertenece al interlocutor, ese mohín que vuelve loco al más cuerdo, ese es Fauré.
10) Cuando el pelo de aquella dama se disemina en la almohada; cuando con sólo mover un dedo ordena que le sea servido el vino y llevada la copa hasta los labios; cuando con sólo acostarse boca abajo, dar la espalda sobre la cama e ignorar el paso de la adversidad sabe que está poniendo su granito de arena para que la maquinaria del tiempo no se detenga, es Mozart que nos dice sí con los primeros acordes de su Sinfonía Praga.
11) Algo hay de símil inexplicable entre Schubert y las mujeres. Tal vez sea su modo de contemplar a las truchas cuando se corretean en el agua; acaso su manera de persignarse cuando avistan que la muerte no está tan lejos como se lo imaginaban, o probablemente, muy probablemente, su manera de designar al objeto amoroso, que siempre es inconclusa. Como algo que se propusieran terminar, y que no está en su mano hacerlo.
12) Por definición la música es indefinible; la mujer otro tanto. Quien lo intente, sea en un caso o en el otro, navegará en mares de incertidumbre y desconsuelo.
13) Cuando la mujer se vuelve prioridad en la vida de aquel hombre, es momento de concentrarse en la música. Cuando la música adquiere el punto culminante en la vida de aquel hombre, es momento de divorciarse.
14) Como el sol, Bach entra por la ventana de aquella habitación, y evita que su ocupante se suicide. Si aquel hombre se asoma por la ventana y distingue a una mujer, su sangre se imbuirá de deseo. Y la idea del suicidio, habrá quedado atrás.
15) Para que el violín suene con ese dejo trémulo de dulzura, el instrumento requiere de una pieza que se denomina alma. Para que la mujer despliegue esa dulzura que se esparce en torno, no requiere alma alguna.
16) Rachmaninov dotó a la mujer de armas de seducción y conquista que a la fecha no ha sabido emplear hasta las últimas consecuencias.
17) Los más grandes compositores subliman el arte de ser mujer. Como los más altos escritores subliman el arte de la filosofía.
18) Las llaves de sol y de fa abren las puertas del piano. La mujer posee llaves que la abren en dos. Poseerlas es tarea de todo hombre.
Eusebio Ruvalcaba (Guadalajara, 1951) es narrador, poeta, ensayista, su último libro El pie de coral (Gudiño editores, 2009)











